
La Comunidad Valenciana es el corazón de la producción de cerámica en España. El sector representa más del 22% del PIB industrial en la región y genera miles de empleos directos e indirectos. La innovación es clave para su competitividad y, en los últimos años, la apuesta por la economía circular y la sostenibilidad ha tomado un papel protagonista.
En esta línea, el Instituto de Tecnología Cerámica de Castellón (ITC) identificó la creciente preferencia de los consumidores por adquirir productos sostenibles, un reflejo de los datos del último Eurobarómetro sobre el Clima, donde el 93% de la población ya toma medidas en materia de clima en su ámbito personal y opta por la sostenibilidad en su vida cotidiana. Con esta visión, el ITC se propuso crear un azulejo ecológico, sin elevar el coste de producción de los materiales. Así descubrió un aliado inesperado: la cáscara del huevo.
Cada año, en España se generan 16.000 toneladas de residuos de cáscara de huevo, lo que equivale al peso de 12.000 coches. Aunque su reciclaje es sencillo a nivel doméstico, para la industria ovoproductora —aquella que elabora alimentos que tienen como base el huevo—supone un desafío ambiental y económico de gran envergadura. El ITC vio en esta problemática una oportunidad para transformar este residuo en un recurso de alto valor, aprovechando su riqueza en carbonato cálcico.
Hacia una cerámica más sostenible
El carbonato cálcico mineral es un componente esencial en la fabricación de azulejos cerámicos. Sin embargo, su extracción de canteras y yacimientos naturales conlleva un impacto ambiental significativo. Aunque su uso sigue siendo fundamental para la industria, la posibilidad de alternarlo con el carbonato cálcico procedente de cáscaras de huevo supone una opción sostenible que reduce la huella ecológica sin comprometer la calidad ni las propiedades técnicas de los azulejos.
Así es como surgió una iniciativa que, gracias a la financiación de la Unión Europea, ha conseguido desarrollar una maquinaria única que permite separar la membrana, esa fina película que recubre el interior del huevo, de la cáscara. Con este avance, se obtiene una materia prima lista para su uso en la industria cerámica, sin generar residuos adicionales ni incrementar los costes de producción.
Cada año se generan en España 16.000 toneladas de residuos de cáscara de huevo
Un proyecto posible gracias a la financiación europea
El apoyo recibido en el marco del programa europeo LIFE, con una financiación del 55% del proyecto, ha sido clave para su desarrollo:
«Teníamos una idea con un alto potencial, pero también con un riesgo importante. Sin la financiación del programa LIFE, difícilmente se habría materializado», explica Paqui Quereda, responsable del Área de Materiales y Tecnologías Cerámicas del ITC y coordinadora del proyecto LIFE.
Más allá de la financiación, ¿qué otros beneficios os ha aportado el apoyo de la Unión Europea?
«El respaldo de la UE nos ha dado una gran visibilidad. Desde el programa LIFE han promocionado el proyecto, han producido vídeos informativos y organizado eventos dándonos un altavoz que de otro modo no hubiéramos tenido. Además, contar con el sello de un programa europeo como este genera confianza y abre puertas en otros ámbitos de la investigación y la innovación», remata Quereda.
El programa europeo LIFE ha sido clave para su desarrollo

¿Cómo influyó este respaldo de cara al resto de empresas colaboradoras?
«Saber que contábamos con un respaldo financiero fue clave para que las empresas implicadas apostaran por el proyecto. Sin ese soporte, convencer a una compañía para hacer una inversión de este calibre habría sido muy complicado», asegura Quereda.
¿Qué desafíos enfrentasteis para conseguir la financiación europea y cómo los superasteis?
«El programa LIFE es exigente y has de estar preparado. Cuando presentamos el proyecto, tuvimos que superar varias fases de evaluación. Primero, demostramos la viabilidad técnica y ambiental de nuestra propuesta, y luego tuvimos que certificar que no habría barreras legales que impidieran su aplicación en la industria cerámica. El trabajo en equipo fue fundamental para lograrlo, sin duda», concluye.
Cinco consejos de Paqui Quereda para entidades que quieran optar por una financiación europea
- Creer en el proyecto que se va a presentar.
- Tener capacidad de innovar.
- Ser resilientes a la hora de afrontar las dificultades de presentación.
- Crear buen ambiente de cooperación entre los socios.
- Tener la ilusión y confianza de que el proyecto va a llegar a buen término.
Para más información, visita Empresas y Financiación.
- Fecha de publicación
- 13 de mayo de 2025
- Autor
- Representación en España


